ellos que saben

martes, 11 de marzo de 2008

-¿Quién tiene blog?
M.E: - Yo no.
W.C: - Yo tampoco.
D.G.T: - Yo tengo seis.
F.A: - Yo tengo una página web.
P.T: - Yo tengo, se está muriendo pero tengo.
S.S: - Yo no. En la vida real soy una fanática de internet pero me resulta imposible leer literatura de la pantalla. Es como si fueran dos mundos separados.
M.E: - En el blog vas escribiendo mientras te van leyendo. No puedo compartir ese momento de introspección. Necesito intimidad y luego, cuando el texto está, lo muestro.
F.F: - El blog y el libro son formas de circulación de la obra, pero detrás está el problema de la velocidad. El blog implica una exposición mayor y casi en tiempo real. Prefiero sostener el formato pero para mostrar un texto cuando ya lo terminé, no como un ejercicio diario. Más allá de eso, creo que entre publicar en formato digital o en papel ya no hay diferencia.
J.T: - Podés escribir una novela como si estuvieses en el siglo XIX, pero no es lo mismo. Internet es parte del paisaje que me toca como escritor. No está en ningún lado, es pura energía. Hegel decía que algunos hombres no quieren ser contemporáneos de sí mismos. Es una opción, pero ¿por qué nos conocemos todos?. Por internet. Yo soy adicto a internet.
M.E: - También tiene que ver con la verborrea de cada quien. Vos siempre tenés algo para decir.
J.T: - Vivo en una economía del gasto simbólico.
M.E: - Yo no podría tener un blog porque no siempre tengo algo para decir y el blog requiere de periodicidad y constancia. Si pasa una semana sin que postees algo, nadie te visita más.
F.A: - La tensión que se poner en la experiencia de leer un libro es otra.
P.T: - ¿Pero qué es un libro?. Materialmente, un montón de papeles. ¿Y un blog?, una página de internet. Lo que varía es el soporte. El blog también es un proyecto personal que agrega la interacción como herramienta. Se lo puede tomar para ser contemporáneo de sí mismo, como instrumento de autopromoción, como escenario de pensamiento público.


la flaca escopeta: - A veces no sé muy bien que hago yo por acá.

(Estracto de la nota LA ARGENTINA Y LOS ESCRITORES QUE VIENEN del adn cultura del sábado que paso o sea el dia nuestro).

1 comentarios:

Juan Angel Szama dijo...

extracto.

P=Pauls
B=Bizzio
G=Guebel

—Tienen una relación bastante distante con respecto a Internet como instancia de publicación y de escritura. A diferencia de otros escritores, no tienen blog. ¿Por qué?

P: Yo creo que si tuviera blog no escribiría más literatura.

B: Ocupa mucho tiempo, no tiene sentido. (Sergio) Chejfec tiene un blog y publica lo que está escribiendo, eso es distinto. No es un blog de intervención. Publica sus cosas, sus propios textos.

P: Eso no está mal.

G: Yo intervine tres días en los blogs y me pareció un efecto de insignificancia y estupidez completa, que uno se puede pasar la vida pelotudeando ahí.

—¿Pero no sucede como con otras cosas, como con los libros, que los hay buenos y malos?

B: Sí, puede ser.

G: No conozco mucho.

P: Yo leo blogs geniales y también mucha basura, pero no desdeñaría el soporte. No veo por qué lo que escribo tiene que estar exponiéndose, a mí me gusta la mediatez de la literatura.

G: El tipo que genera un blog y que todos los días añade algo es como un periodista que trabaja gratis para su firma y se está encadenando a una periodicidad, por la idea de la intervención y de tener presencia en un circuito. Lo que no quiere decir que de golpe el efecto mismo de escritura no produzca buenas obras. Pero en términos de la regulación de la energía propia de gente de mediana edad, seguramente nosotros preferimos escribir nuestros textos y después decidir colgarlos o no en la Web.

—¿Ninguno colgaría sus novelas en Internet?

P: Yo creo que no.

B: ¿Las editoriales publican novelas que ya están en Internet?

—Sí, no es incompatible una cosa con otra.

G: Yo encontré el Diálogo entre un sacerdote y un moribundo, de Sade, en Internet, lo leí y después encontré el libro y lo compré también.

P: ¿Por qué uno querría colgar una novela en Internet? Creo que en realidad la única razón es que querés devolución, pero a mí, la verdad, eso no me interesa. Prefiero que no se sepa de mí y que de repente se sepa cuando saco un libro, tener contacto ahí con dos personas. Pero me parece que el único sentido de hacer eso es la dinámica del intercambio, esa especie de utopía promiscua como del sexo seguro. Yo no soy sensible a eso.

—Pero liberar los textos no tiene que ver necesariamente con el “feedback”.

P: Si fuera a formar parte de un grupo anarquista que decidiera eso, quizá lo pensaría. Si fuera una cuestión comunitaria, la decisión de diez escritores, por ejemplo...

G: Lo más parecido a eso que hicimos alguna vez fue una novela comunitaria que creo que llegó hasta el tercer capítulo.

P: Colguémosla en Internet. Total, en Internet circula cualquier porquería (risas).