La tristeza tiene remedio, al menos temporario. Salir de compras. Parece tonto pero es increíble la adrenalina que una mujer genera en un rapto de compulsividad consumista, tarjeta de crédito en mano. Eso y cambiarse el look por tonto que parezca es una ayuda importante cuando uno esta atravesando un estado de tristeza, fracaso, separación, duelo o como se llame. Por un rato mis endorfinas están pululando por doquier, miro mis prendas nuevas y mis hermosas botas y sonrío, me imagino que todo puede ser posible en mi pico de euforia. Cuando en unos días llegue el resúmen de la tarjeta de crédito quizás piense que era mejor idea ir a la terapeuta. En fin. Al menos por un par de horas me olvidé del susodicho.
(Al margen de todo lo del “manual de autoayuda para superar crisis de autoestima“; que feo que es probarse ropa en esos horribles probadores ínfimos con luces que no favorecen para nada. Y el calor ni te cuento. Y el “ flaqui como te quedo?” debería estar prohibido en el manual de vendedora de local de ropa. Así y todo salí con las manos llenas de bolsas…delicias de la vida consumista…)
Estados esquizofrénicos, delirantes, vacíos, premenstruales y lo que vaya saliendo en la marcha hacia no sé donde
produciendo endorfinas
miércoles, 18 de mayo de 2011
Publicado por Alelí en 11:18 1 comentarios
Etiquetas: realidad
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)
