pasajera en trance

lunes, 18 de julio de 2011

Si, te sentís sola, y bueno, todos estamos solos en esta vida, es así. A mí me parece que vos deberías tomar una medicación, yo no veo que la terapia te esté funcionando, estás cada vez más flaca, ojerosa, angustiada, desmotivada; ayy por favor! sos igual de terca que tu padre, nunca quieren tomar una pastilla!! Madre con sus consejos/sentencias y todo en tono de reto. A veces me pongo a pensar que el amor de una madre es bien heavy, o por lo menos de la mía. Ella sufre porque su hija sufre y en afán de ayudarme, su mecanismo es no poder manejar la situación entonces reto y mando por las dudas en medio la frase “sos igual a tu padre” o “acordáte que tenés antecedentes genéticos de depresión“ o en otras palabras, “estas condenada a la depresión. Ojo“.

Ja ja. Y si, me río, a estas alturas.

Venía en el colectivo rumbo al centro de la terapia con los ojos hinchados como sapos y la mirada perdida. Es que uno sale de terapia aturdido, como revuelto, como saliendo de una anestesia uno va tratando de rearmarse, juntando los pedazos, las frases, ideas, recordando los retos o bajadas de línea de la terapeuta y en eso viene el A6. Subo, la gente me mira, estoy medio paranoica y con la autoestima hecha mierda me digo, pero que me miran me miran, encima estoy parada en el medio del colectivo, esos nuevos que tienen espacio en la mitad para las sillas de rueda; y ahí voy desmembrada y expuesta a la mirada de los otros. Llama madre: como te fue?, como te sentís? , yo hablando fuerte por el ruido del colectivo y peleando contra el nudo en la garganta: me fue bien, bah mal, no sé, la psicóloga me ve muy angustiada, le preocupa que no pueda concentrarme en el trabajo, que me cueste dormir, estoy con un pico de strees emocional y laboral y me derivo a un psiquiatra, tengo que tomar alguna medicación. (Levanto la vista y todo el colectivo mirándome). Madre: que bien hija, vas a ver que te va a hacer bien, quizás tengas que tomar un ansiolítico un tiempo hasta que te sientas mejor. Yo: mamá te corto, estoy en el colectivo, después hablamos. Paranoia a la décima potencia por la mirada de los otros. “Los otros” son normales me digo, la loca chiflada hipersensible soy yo y “los otros” capaz tengan verdaderos problemas, o no, o sean hiper felices con nada. Cualquier variable me hace sentir mal. Llego al depto y me miro en el espejo, ahí empiezo a entender un poco más, la azafata del tren fantasma de un contingente de asesinos seriales o potenciales suicidas soy yo con esa cara. Me río.

Estos días así como me río lloro. Así de bipolar.

Y me quedo pensando. Cuanto prejuicio que hay todavía con la palabra terapia, psiquiatra, psicólogo, tratamiento, ansiolítico, ataque de pánico, necesito ayuda, estoy mal.
Nos cuesta hacer frente. Pero la hipocresía es siempre mas dañina.

Yo estoy empezando a aprender a ser sincera.

Sobre todo conmigo misma.