universos particulares

sábado, 17 de noviembre de 2007

Yo era felíz con sábanas que olían a jardín, él con las que guardaban fluídos y transpiración de noches y siestas de revolcadas. Yo necesitaba del sol y del movimiento de mis músculos mientras sonaba alguna bossa encantadora, él se movía de la cama al baño y de ahí a la heladera respondiendo a sus necesidades básicas con una abulia enloquecedora cerrando cortinas a su paso. Odiaba la bossa y odiaba más escucharme cantarla.
Hubiésemos comido y vivido en esa cama de sábanas sucias y en plena oscuridad absortos por la pantalla de I-sat días enteros, pero yo era "insoportablemente estructurada" y terminaba arruinando ese paraíso infernal con mis demandas de normalidad.
Así y todo nos encontrábamos, en un punto que iba más allá de nuestro propio entendimiento, él enlazaba sus dedos en los míos y yo sentía su cuerpo transpirado y jadeante sobre mí, después como un susurro en mi oído dos palabras resonaban, sólo dos. Y daba igual si las sábanas olían a semen o a jazmines.

1 comentarios:

. dijo...

Te quiero? Te amo? Cualés? CUALEEEEEEEESSS?!