Primero la cabeza le quedaba en blanco y en el pecho se le colaba un frío espantoso. Después venía el zoom, pero no se acercaba más bien se alejaba de ella misma como para mirarse bien patética en todo su esplendor. Diciéndolo de otro modo, era como caer en un pozo sin fondo, que a su vez era su propia alma, y no llegar a tocar nunca el final como pasa en todo pozo sin fondo. Agrego un pequeño detalle a toda esta descripción, era como si ella misma se empujara al pozo sin fondo.
Estados esquizofrénicos, delirantes, vacíos, premenstruales y lo que vaya saliendo en la marcha hacia no sé donde
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