El amor pugna por salir y trata de abrirse paso entre los escombros de su alma. Ella ni siquiera lo ayuda, más bien se lo impide aniquilándolo a cada paso y de a ratos se sienta a observar, impasible, el grotesco espectáculo de su propia cobardía.
Estados esquizofrénicos, delirantes, vacíos, premenstruales y lo que vaya saliendo en la marcha hacia no sé donde
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

2 comentarios:
Ese soy yo?
Ja! se supone q no. Egocentrico.
Publicar un comentario